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Historia de A Illa de Arousa

El día 30 de diciembre de 1996 se constituía en el cine Capitol de A Illa de Arousa la “Comisión Xestora de A Illa de Arousa”. Era el principio de la formación del nuevo municipio de Galicia, con una gestora municipal bajo la presidencia de una mesa de edad constituida por Lucinda Díz Besada el miembro de más edad, Avelino Cores Dios que era el más joven y actuando como secretario Carlos Moure.

Las primeras elecciones municipales de mayo de 2003 constituirían un gobierno municipal, con José Manuel Vázquez Vázquez como primer alcalde del municipio de A Illa Arousa.

¿Pero qué pasa con los siglos y años anteriores? 

Sencillamente, cuando se desarrolla la Real Orden de julio de 1835 para la formación de los nuevos municipios de Galicia, se constituye el nuevo ayuntamiento de Vilanova, quedando adscrito al mismo la isla. De todos modos, estuvo a punto de ser constituido como municipio independiente, hasta el extremo de que ya se tenía el nombre del alcalde, Ramón Otero, dos regidores y un síndico para el mismo, pero las rencillas políticas, la conveniencia de otros ayuntamientos y personas influyentes, hizo que se quedase como simple parroquia agregada al de Vilanova. 

Retrocediendo a siglos anteriores, sobre la Historia de A Illa de Arousa, se sabe que durante el reinado de Alfonso II, entre los años 791 y 842, la isla fue donada a los monjes de la Corticela, encargados de vigilar la tumba del Apóstol Santiago, como forma de aliviar la extrema pobreza en que vivían.

Fue por estos años cuando la isla se vio sometida a las invasiones vikingas que, al igual que otras comunidades costeras de Galicia, cambiaron para siempre la herencia genética de los futuros isleños.

La primera descripción de la feligresía de San Julián,  - el patrón de la isla – se debe al cardenal de Santiago, don Gerónimo del Hoyo publicada en 1607, tras la visita que hizo a todas las parroquias gallegas por orden del arzobispo Compostela  don Maximiliano de Austria. Describe de la siguiente forma la parroquia de San Julián de A Illa de Arousa:
“Tiene esta feligresía de San Julián veinte y dos feligreses. De dos partes en que se dividen los fructos lleva el rector la una y un dezmero y los diezmos del pescado y primicias y el iglesario, que, todo valdrá cinquenta ducados, la otra pertenece al monasterio de San Martín, cuya es la presentación. La fábrica tiene de venta carga y media de mijo”. Todo ello señala claramente que la agricultura isleña era bastante pobre, si lo relacionamos, por ejemplo, con la de San Ciprián de Cálogo por las mismas fechas. No hay que olvidar que era sobre todo la agricultura, la que señalaba la riqueza parroquial en ese tiempo.  

Sus habitantes fueron aumentando con los años, y si en 1783 tenía 1.105 almas, en 1899 serían 1.238, para pasar a 2.091 en 1920, basando su crecimiento  sobre todo en la pesca, y posteriormente en la salazón y la conserva.

La economía de la isla será durante mucho tiempo la pesca, dando el gran salto económico cuando la familia Goday instala en 1843 una fábrica de salazón de la sardina, que pasados los años se transformará en una fábrica de conservas que llegó a tener 120 operarios, algo insólito en la comarca de Arousa, y que consiguió los máximos galardones en las Exposiciones Universales de Londres, Amberes, Bruselas, París, etc.  

Fue además visitada por el rey Alfonso XII en el año 1881, que quedó gratamente impresionado por la modernidad de sus instalaciones y sus ventas tanto a España como al extranjero.
Con el tiempo,  otros fabricantes – la mayoría descendientes de catalanes – se fueron instalando en la isla, pero fueron sobre todo los Goday los que aceleraron esta industrialización, ampliando sus fábricas de conservas a El Grove, Muros y Rianxo.

Cuando la emigración gallega alcanza sus máximos a principios del siglo XX, curiosamente la isla es de los lugares de la zona en que menos emigración se produce.

Con la entrada del siglo XX se produce alguna huelga de trabajadores de la fábrica de los Goday como en el resto de Galicia, pero sin duda alguna, el acontecimiento que le dio fama a la Illa de Arousa en todo España, se produjo con motivo de la Revolución de octubre de 1934.

Cuando esta revolución se produjo, con notable importancia en Asturias, aparece el día 8 en la prensa de Vilagarcía que “en la isla de Arosa se proclama el comunismo libertario”, por lo que acudió una sección de guardia civil a la isla, al mando de un teniente, y de forma casual descubren un papel en el bolsillo de uno de los detenidos en donde aparecía nada más y nada menos que ¡la formación de un gobierno en la independiente República de la Isla, con un presidente, Santiago Otero Pouso; ministro de justicia, Andrés Mougán; de Gobernación, Manuel Iglesias; de Hacienda Demetrio Ramos; y el de Cultura con Luis de Sáa Bravo, hermano del que posteriormente sería el excelente historiador, Hipólito de Sáa.

Fueron empezando las detenciones de isleños hasta llegar a 22, el día 14 de octubre, y trasladados a la península para su posterior juicio en Consejo de Guerra, hasta que se demostró que la formación del gobierno autónomo había sido una broma, que en las circunstancias del momento se hipertrofió conforme aumentaban las noticias de Asturias y del resto de España. 

Todo volvería a la normalidad hasta que en septiembre de 1935 se enteran los 2.280 habitantes de la isla, que pasaban a depender del ayuntamiento de Vilagarcía, al cual había sido unida la isla junto a otras tres parroquias de Vilanova: Tremoedo, Baión y András.

La situación de pertenencia al municipio de Vilagarcía continuaría hasta febrero de 1945, en que el Tribunal Supremo dicta la sentencia según la cual debía volver al ayuntamiento de Vilanova, y así continuará hasta el 30 de diciembre de 1996 en que se constituye en ayuntamiento independiente. 

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